jueves

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Esta tarde tuve que esperar sentada en la puerta del Ayuntamiento de mi pequeña ciudad. Llamadme despistada, pero he descubierto un mundo para mí desconocido.
La gente se cruzaba enfrente mía sin darse cuenta el uno del otro y, muchísimo menos, de mí. Vi pasar a gente que se creía listilla y aceleraba con el coche justo antes de que el semáforo se pusiese en rojo; pero luego les seguía mirando y veía como por culpa de eso terminaban provocando una caravana al otro lado del cruce. Había una gran cantidad de gente normal, que no tenía muy claro a dónde iba pero tomaba direcciones como si lo supiese. La ciudad también estaba increiblemente poblada por gente con suerte, ¡con muchísima suerte! Gente que se arriesgaba a conducir hablando por el móvil, ir sin casco o cruzar sin ni siquiera mirar la carretera. Delante de mis ojos ocurrieron varios milagros que hicieron que esas personas despreocupadas siguieran su camino como si nada. Grupos alegres, personas solas, caras tristes, risas y sonrisas.
La inocencia se paseaba por la calle con un precioso bolso que le va a robar la avaricia. Por cada segundo que pasaba observando mi alrededor veía mil mentiras y vivía mil otras.
No sé si debería sentir pena o indiferencia al darme cuenta de que dos personas cruzaban una preciosa mirada durante pocos segundos y, sin una sola palabra, separaban sus caminos para siempre. Así to el mundo; se cruzan, se evitan, no se dan cuenta, y siguen su paso.
Mirando a la gente se me planteaban demasiadas preguntas acerca de la vida, por lo que preferí cambiar de objetivo. Fui alzando la mirada poco a poco y mirando hacia donde debía mirar: hacia el cielo, hacia arriba.
El abanico de colores más bonito se abría ante mis ojos y me dejaba disfrutar plenamente de su originalidad. Las nubes cargadas de agua se colocaban en el horizonte, dejándome ver completamente el recorrido que el Sol dejaba al ponerse.
No podía ver formas en aquellas manchas blanquecinas, sólo tenían forma de lo que eran; nubes.
Esta estructura perfecta me calmaba, hacía que mi corazón volviese a coger un ritmo normal, mi mente corría libre; me planteaba mil preguntas sobre el sentido de todo y dejaba que se perdieran en esa bella imagen.
Una ligera vibración me hace volver a conectar con la Tierra. Miro a la derecha y veo llegar mi coche. Subo, cierro la puerta del coche y, sin darme cuenta, le cierro también la puerta a mis problemas, mi paz, mis dudas, mis soluciones, mis errores y mis respuestas.

miércoles

Estoy aprendiendo a vivir sin el libro de instrucciones.

Y es que no tengo nada mejor que hacer. Estoy esperando el amanecer, borracha. Tu eres el cacho que me falta, joder, y no lo quieres ver. Ser o no ser; la cuestión siempre es: ¿por qué?
Y es que no tengo nada mejor que hacer. No creas que me gusta enloquecer, nadie sabe lo que hacer. Estamos atascados en el ayer.
Condenada a vagar por el infierno de tus pensamientos, condenada a bajar al infierno cada cierto tiempo: al templo del pecado mortal.
Ya no tiemblo; observo que no me va tan mal. Ya no tengo freno, pero sueno "bueno", como un trueno que no parará de estallar.
Y me pregunto si fueron mis decisiones... Pero so-so-solo me gusta tu piel. Acostarme y olvidarme de esta vida, jodida, tan cruel. Generación suicida, alcohol en mi avenida.
Y esperarte, y espero no ahogarme. Por aqui la vida ya es dificil y solo estamos a Martes. Pero ponme otro café que hoy no quiero ni dormir; QUIERO VIVIR UN SUEÑO Y YA HABRÁ TIEMPO PARA MORIR.

martes

$$

Y es que si hay una cosa segura en este mundo en el que vivimos, es que el hombre es un ser egoísta y codicioso. No se le puede llenar una mano porque, antes de terminar de vaciarla, te estará pidiendo que le llenes la otra. Siempre queremos más y más; nunca estaremos conformes.
Porque todos nacemos con esa fuerza irreprimible de la vida, que nos impulsa para llegar siempre más lejos.

Creía que eras otro más

Me dí cuenta de que sí que eras diferente. Me dí cuenta de que ibas entrando en mí por los pequeños agujeros de mi alma. Poco a poco era consciente de que mi día no había terminado si no había escuchado una frase tuya tan inocente, amistosa y adorable como tú.
No creo que me hayas hecho cambiar; sigo siendo la misma gilipollas que a veces se equivoca y te hace el mismo daño que al resto, pero sí que me haces recapacitar después de cada grito y volver a tus brazos con la cabeza agachada y lágrimas en los ojos.
Eres el estúpido que me saca una sonrisa en los días de lluvia y la cara bonita que me cuida mientras duermo. Te mereces mucho más de lo que tienes, pero le agradezco al destino haberte conocido en el momento en el que lo hice.
Te pido perdón por las veces que te he podido hacer daño, y por todas aquellas que puede que te lo vuelva a hacer. Te doy las gracias por tu sincero perdón y todo el amor que me das. Te prometo que no va a ser fácil deshacerte de mí y te pido que nunca me hagas daño, porque me matarías.
No estamos bien siempre pero no consigo enfadarme contigo. No eres nadie pero lo eres todo; por lo menos para mí.

Nunca se para de crecer;

nunca se deja de morir.
Está comprobado que nunca terminarás el día sin descubrir algo nuevo; algo sorprendente, algo corriente, algo inesperado, algo.
Sentimientos que sabias que existían pero nunca habías experimentado. Sentimientos inimaginables, sentimientos imposibles, increíbles, incomprensibles. Cosas que te cambian por dentro, otras que te cambian por fuera. Frases que no sabías que podían doler tanto. Frases que te hacen llorar, o que te secan las lágrimas. Frases cordiales, alocadas, corrientes o sin sentido. Palabras llenas de amor, de cariño, de odio, de rabia, de miedo, de decepción, de lástima, de amistad. Palabras vacías. Abrazos que consuelan o que no significan nada. Abrazos que te dejan sin respiración pero te dan ganas de respirar a bocanadas más grandes.
Ojos alegres, ojos rojos, ojos hinchados por lágrimas derramadas. Lágrimas que tocan el suelo, que mojan la cara, que mojan tus manos, que se secan, que te secas, que te secan.
Acciones, necesidades, placeres y desgracias nuevas; que acaban con tu vida lentamente.
NUNCA SE PARA DE CRECER; NUNCA SE DEJA DE MORIR.

Petunia

Pasa demasiadas veces en la vida, que te equivocas. Que no te das cuenta de la tumba que tu mismo te estás cavando, que no ves los fallos ni los errores, que no sientes las lágrimas preparándose para salir hasta que ya es demasiado tarde. Lloras, te desesperas, corres buscando un refugio de esa mentira que no deja de perseguirte; y lo intentas todo.
Intentas curar las heridas, arreglar lo que rompiste, enmendar los destrozos... Lo intentas desesperadamente, hasta que te das cuenta de que es tarde; todo está hecho. Tus esfuerzos son en vano, ya no puedes ni dar pena.
Te retiras, en silencio, y observas como el mundo sigue girando sin tí. Tú ya no estás dentro, tú ya no eres parte de nada.
Las personas que estropean lo que les da la felicidad sólo merecen estar solas. Ya no sientes, no piensas, no crees en nada ni en nadie. Estás acabado, sólo te queda el dejar de respirar. Sueñas con volver a querer a alguien como hiciste algún día, y luego te despiertas. ¿A quién pretendes engañar?
Puede que la gente no lo crea, pero el amor existe, y yo un día lo tuve. Lo tuve, lo juro, y era lo más bonito que podía pedir... luego lo perdí.
Ahora sólo me queda decir una cosa: te echo de menos... mi vida...

jueves

Que si no puedo gritar, no quiero pasear por la calle.
Si no puedo tirarme al suelo, no quiero cantar.
Si no puedo cogerme un ciego, no quiero beber.
Si no puedo decir coño, polla, chocho o cojones, no te quiero contar lo que hice ayer.
Si no puedo hacerte un striptease, nunca me verás probarme ropa.
Si no puedo pedir patatas, nunca iremos a desayunar al Burger.
Si no puedo intentar reconocer a la persona que pasa en moto, jamás iré contigo en coche.
Si no criticas las fotografías, jamás conocerás la contraseña de mi tuenti.
Si no te gusta hablar por teléfono, no me escucharás la voz.
Que si no puedo dejarte comentarios absurdos, prefiero ni visitar tu perfil.
Si no te puedo tocar el culo, no quiero estar a tu lado.
Si no puedo llorar porque me dé la gana, no sabrás el nombre de mi corazón.
Si no paso de ti, preocúpate, porque algún día lo haré.
Si no te cuento mi vida, no te obsesiones conmigo.
Si te estreso cuando me dan ataques de nervios, mejor piérdete.
Si no me entiendes cuando te hablo, tápate los oídos.
Si no comprendes lo que intento decir, mejor no te digo nada.
Si no serías capaz de aguantar ninguna de las cosas que hago por costumbre, olvídate. No somos amigas, nunca lo seremos, nunca te escribiré, nunca serás mi puta vida, mi puto alma, mi puta nada... bueno, a lo mejor consigues ser solamente mi puta.