martes

Nunca se para de crecer;

nunca se deja de morir.
Está comprobado que nunca terminarás el día sin descubrir algo nuevo; algo sorprendente, algo corriente, algo inesperado, algo.
Sentimientos que sabias que existían pero nunca habías experimentado. Sentimientos inimaginables, sentimientos imposibles, increíbles, incomprensibles. Cosas que te cambian por dentro, otras que te cambian por fuera. Frases que no sabías que podían doler tanto. Frases que te hacen llorar, o que te secan las lágrimas. Frases cordiales, alocadas, corrientes o sin sentido. Palabras llenas de amor, de cariño, de odio, de rabia, de miedo, de decepción, de lástima, de amistad. Palabras vacías. Abrazos que consuelan o que no significan nada. Abrazos que te dejan sin respiración pero te dan ganas de respirar a bocanadas más grandes.
Ojos alegres, ojos rojos, ojos hinchados por lágrimas derramadas. Lágrimas que tocan el suelo, que mojan la cara, que mojan tus manos, que se secan, que te secas, que te secan.
Acciones, necesidades, placeres y desgracias nuevas; que acaban con tu vida lentamente.
NUNCA SE PARA DE CRECER; NUNCA SE DEJA DE MORIR.

Petunia

Pasa demasiadas veces en la vida, que te equivocas. Que no te das cuenta de la tumba que tu mismo te estás cavando, que no ves los fallos ni los errores, que no sientes las lágrimas preparándose para salir hasta que ya es demasiado tarde. Lloras, te desesperas, corres buscando un refugio de esa mentira que no deja de perseguirte; y lo intentas todo.
Intentas curar las heridas, arreglar lo que rompiste, enmendar los destrozos... Lo intentas desesperadamente, hasta que te das cuenta de que es tarde; todo está hecho. Tus esfuerzos son en vano, ya no puedes ni dar pena.
Te retiras, en silencio, y observas como el mundo sigue girando sin tí. Tú ya no estás dentro, tú ya no eres parte de nada.
Las personas que estropean lo que les da la felicidad sólo merecen estar solas. Ya no sientes, no piensas, no crees en nada ni en nadie. Estás acabado, sólo te queda el dejar de respirar. Sueñas con volver a querer a alguien como hiciste algún día, y luego te despiertas. ¿A quién pretendes engañar?
Puede que la gente no lo crea, pero el amor existe, y yo un día lo tuve. Lo tuve, lo juro, y era lo más bonito que podía pedir... luego lo perdí.
Ahora sólo me queda decir una cosa: te echo de menos... mi vida...

jueves

Que si no puedo gritar, no quiero pasear por la calle.
Si no puedo tirarme al suelo, no quiero cantar.
Si no puedo cogerme un ciego, no quiero beber.
Si no puedo decir coño, polla, chocho o cojones, no te quiero contar lo que hice ayer.
Si no puedo hacerte un striptease, nunca me verás probarme ropa.
Si no puedo pedir patatas, nunca iremos a desayunar al Burger.
Si no puedo intentar reconocer a la persona que pasa en moto, jamás iré contigo en coche.
Si no criticas las fotografías, jamás conocerás la contraseña de mi tuenti.
Si no te gusta hablar por teléfono, no me escucharás la voz.
Que si no puedo dejarte comentarios absurdos, prefiero ni visitar tu perfil.
Si no te puedo tocar el culo, no quiero estar a tu lado.
Si no puedo llorar porque me dé la gana, no sabrás el nombre de mi corazón.
Si no paso de ti, preocúpate, porque algún día lo haré.
Si no te cuento mi vida, no te obsesiones conmigo.
Si te estreso cuando me dan ataques de nervios, mejor piérdete.
Si no me entiendes cuando te hablo, tápate los oídos.
Si no comprendes lo que intento decir, mejor no te digo nada.
Si no serías capaz de aguantar ninguna de las cosas que hago por costumbre, olvídate. No somos amigas, nunca lo seremos, nunca te escribiré, nunca serás mi puta vida, mi puto alma, mi puta nada... bueno, a lo mejor consigues ser solamente mi puta.

Título




La vida nunca está tranquila.
Siente la terrible necesidad de sorprendernos con desgracias, alegrías y simplemente imprevistos o cosas inesperadas.
La vida revive con cada nueva sensación, con cada nuevo conocimiento, con cada nueva sonrisa. Porque la vida se alarga con la confianza mutua, con el cariño y con el afecto.
Porque solo tú eres mi vida, y te aviso de que te quedan muchas cosas por vivir.
Por eso sácame de cada depresión, besame las mejillas mojadas de lágrimas, complace mis pequeños caprichos, soporta mis celos, ríe mis bromas, enfadate conmigo y quiere-me; a mí.
Porque no te prometo un beso cada mañana ni un abrazo cada noche, pero te prometo cada estrella del cielo, cada grano de arena, cada flor en el campo y cada pez en el agua.
Te lo prometo, y aun encima, per sempre.

hazlo, zorra.

Mira el mundo a tu alrededor.
Mira la gente que llora sus penas en la calle, o aquellos que se esconden cuando dejan caer sus lágrimas. Mira le gente que se ríe por fuera mientras llora por dentro. Mira a los que ahogan sus penas en copas de Ginebra, o los que creen no sentir pena.
Mira los que suspenden porque no son capaces de olvidar los recuerdos, los que abandonan a sus amigos en los momentos que más los necesitan, o los que son abandonados por unos amigos incapaces de entender sus penas. Mira el mundo a tu alrededor con sus virtudes y sus defectos, sobre todo con sus defectos.
Ahora mírate a ti. Caprichosa, incapaz de amar, egoísta. Mira la manera que tienes de utilizar a la gente conscientemente y busca tu conciencia, porque si la tuvieses no serías capaz de dormir por las noches.
Piensa en las cosas que haces día a día y vuelve a mirar a tu alrededor.
¿Cuántas de esas desgracias te han ocurrido a ti? Ninguna.
¡Mírate! Rodeada de amigos, riendo con ganas, incapaz de ver el sufrimiento en ojos ajenos.
¿De cuantas de esas desgracias eres culpable? De muchas; quizás de demasiadas...
Mira el mundo, mira el sufrimiento... ¿no crees que ya es suficiente?

emma.


Martes; el Martes fue cuando empecé a creer que todo podía salir bien.
Creía que sus caricias podrían cerrar las grietas de mi corazón, que sus abrazos me volverían a poner en pie, que sus besos devolverían la esperanza a mi alma.
El Miércoles me sorprendí a mi misma.
El Miércoles me dí cuenta de que a lo mejor el universo no es infinito, pero la estupidez humana siempre lo será.
Sus caricias ya no curaban mi corazón, ahora sólo me hacían recordar esas manos que antes de destrozarme me habían amado.
Sus abrazos ya no me devolvían las ganas de levantarme, ahora me hacían ver el pedestal en el que había estado antes de caer y el dolor del golpe volvía a recorrer mi cuerpo.
Ahora sus besos ya no tenían efecto sobre mi alma.
Sus besos me hacían imaginar el amor que le podría estar poniendo a cada uno de sus movimientos sobre mí; el mismo amor que usé yo un día.
No podía perderme en su cuerpo sin recordar que ahora era otra la que tocaba ese pecho con el que yo había soñado, esas manos en las que pensaba constantemente, mirando esos ojos en los que disfrutaba perdiéndome...
Y mientras fingía esa pasión, recordaba, intentaba recordar... ¿alguna vez fue real? ¿alguna vez me quiso, nos quisimos? ¿fue tan genial como recuerdo o se parecía más a esto de lo que quiero creer? ¿alguna vez volveré a sentir eso? ¿podría volver a estar como estuve por la persona que ahora llena mi cuello de besos?
Quiero querer, quiero sentir, quiero reir, quiero ser libre, quiero AMAR.
No quiero hacer daño, no quiero obligarme a quererle, no quiero educarme en no enregarme al completo, no quiero pensar tanto.

Quiero el amor CLARO.

4.

Y eso, eso es lo que pasa.
Cuando tú robas una vez, ya piensas que todos te están robando también a ti, porque si tú has sido capaz de hacerlo, ¿por qué no iban a poder hacerlo ellos?
Cuando engañas a alguien ya crees que él también te está engañando a ti. ¿Por qué no? Si tu has sido capaz de enamorarte de mentirle y hacerle creer que algo no es cierto, ¿por qué no iba a hacerlo él?
Cuando te enamoras de alguien pasa igual.
Si tú has sido capaz de enamorarte de esa persona, con todos sus defectos y sus virtudes, piensas que él también se habrá podido enamorar de ti... ¿por qué no?
Por eso roba si estas preparado para que te roben, miente y engaña si serías capaz de aguantar otras mentiras y amale.
Amale en tus sueños, en tus deseos. Amale con lo que sabes y no sabes sobre él. Amale por los besos, por el cariño, con sus errores, con sus éxitos. Amale con sus equivocaciones, con sus dolores, con sus simples incertidumbres, con los pensamientos que tiene y con los que está logrando olvidar... pero amale solo cuando estés lista para que te amen a tí también.